El cuidado de un verdadero hogar en Vista Alegre.
Desde 1998, ofrecemos un entorno cercano y familiar gracias a nuestro tamaño medio de 104 plazas. Atención sociosanitaria integral y certificada para que sientan la tranquilidad de estar en casa.
Cuidar no es solo nuestra profesión. Es nuestra vocación.
Instalaciones modernizadas y un equipo sociosanitario integral para garantizar la máxima calidad de vida en el centro de Madrid.
Un hogar diseñado para su tranquilidad.
Cercanía familiar en Carabanchel
Nuestro tamaño medio de 104 plazas nos permite ofrecer un trato verdaderamente íntimo y personalizado. Nos convertimos en la extensión de tu familia, manteniendo una comunicación constante y transparente para que siempre sepas cómo se encuentra tu ser querido.
Conoce nuestro centro
Un edificio de 5 plantas totalmente renovado y diseñado para su confort en Carabanchel.
Transparencia y cercanía en cada paso.
Te acompañamos en todo el proceso de ingreso sin complicaciones.
Sabemos que dar el paso de buscar un centro no es fácil, ya que surgen dudas y un profundo sentido de la responsabilidad. Por eso, en Vista Alegre no solo gestionamos un trámite, sino que te llevamos de la mano durante toda la etapa de adaptación.
Desde nuestra apertura en 1998 en Carabanchel, nuestro equipo profesional destaca por su enorme vocación de servicio y está comprometido en ofrecer una transición tranquila, cálida y humana. Mantenemos una comunicación abierta y constante para devolver la tranquilidad a tu familia, asegurándonos de que tu ser querido mantenga su dignidad, sus gustos personales y sus ganas de disfrutar desde el primer día.
Calidad ISO 9001:2015
104 Plazas
Trato cercano y familiar
Más que cuidados, calidad de vida.
Aplicamos un modelo de atención integral centrado en la persona para devolver la alegría al día a día de tu ser querido.
La tranquilidad de tu familia es nuestro objetivo.
Nos volcamos en ofrecer un entorno seguro, familiar y de excelencia sociosanitaria en el distrito de Carabanchel. Garantizamos que cada residente se sienta cuidado, respetado y, sobre todo, en casa.
Mi madre, de 91 años, pasó el último año de su vida en esta residencia, y no tengo más que palabras de agradecimiento para todo el equipo. Desde el primer día, se sintió bien atendida y respetada. El personal siempre se mostró cercano, atento y comprometido con su bienestar, tanto físico como emocional. En momentos difíciles, como el deterioro de su salud, recibimos apoyo y cariño, no solo para ella, sino también para nosotros como familia.
Estuvo mi madre Delfina hace unos años y no tengo nada malo que decir, solo que tenían poco personal, pero la gerente Ana, el servicio médico y las auxiliares, que hacían lo que podían. Cuesta caro pero es lo de menos. Prima la atención y el cariño hacia los residentes
Mi agradecimiento por el excelente trato y la atención recibida durante los casi 3 años que ha estado mi madre residiendo hasta su fallecimiento el pasado 23 de noviembre. Siempre os recordaremos con mucho cariño.
